Un plato de comida caliente y un rato de conversación

75 universitarios y alumni participaron de la primera actividad de “Ollas” de este año
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Presidente Batlle y Urquiza. Paul ayuda a estacionar a uno de los autos que llega al lugar. Luego, ve a un grupo de jóvenes que se acercan a él. “Buenas noches, ¿quiere guiso y sopa?”. Paul acepta y agradece. Sin embargo, al recibir el plato y el vaso, los deja sobre el alféizar de la ventana que tiene detrás y se pone a conversar con los estudiantes. Estaba engripado, la noche anterior había llovido. Les preguntó de dónde venían y qué estudiaban.

Unas horas antes, unos 75 universitarios y alumni se habían reunido en la cantina de la UM para cortar carne y verduras. A eso se sumaron las lentejas, arroz, aceite y salsa de tomate que donaron estudiantes y staff de la Universidad los días previos. Todo fue a parar a una olla de gran tamaño que adquirió el Voluntariado de la UM (VUM) este año. Mientras se calentaban el guiso y la sopa, los voluntarios asistieron a una charla de Teresa Pieri, que trabaja en bedelía general, sobre el compromiso en una actividad social.

Paul es artesano. De adentro de su mochila sacó un alambre de cobre y una pinza. “Ustedes me traen comida y yo les voy a hacer un regalo”. Con gran habilidad, comenzó a trabajar el alambre y formó una clave de sol. Luego, hizo otras y las fue repartiendo a cada uno de los universitarios. “Paul, ¿te gustaría que te ayudemos a pedir un permiso como cuida coches en la Intendencia? En la UM están trabajando en un proyecto sobre eso y te podemos ayudar”. “Sí quiero, les agradezco mucho. Te doy mi cédula”.

Todavía en la Universidad, con la hornalla prendida y un gran cucharón revolviendo el guiso, los voluntarios se dividieron en grupos para abarcar los seis destinos de esa noche: 18 de julio, 8 de octubre, Tres Cruces, Mercado Modelo, Ciudad Vieja y la rambla a la altura de Buceo. Gastón Rosano, coordinador general del VUM, había recorrido la noche anterior los lugares para encontrar las zonas en donde viven algunas personas. A través de una cadena humana, los estudiantes fueron llenando los platos de comida y vasos con sopa, que en los dos casos llegaron a 100.

Lucía Castagnola comenzó la carrera de Humanidades este año y decidió sumarse a “Ollas”. Sobre el aporte de una actividad de voluntariado a los universitarios y profesionales, recordó las palabras que había escuchado, y que hacía propias, del rector de la UM el día de bienvenida de la generación y también otras del decano de Facultad de Humanidades (FHUM), Ramiro Podetti, que es su profesor de Historia de la Historiografía. Del primero, destacó que los estudiantes de la UM se forman para “devolver lo que reciben al país en el que vivimos”. Del segundo, que un “historiador estudia para servir a la sociedad” y para eso hace falta conocerla. «Una actividad como “Ollas” permite conocer otra realidad y tener así una mejor idea de qué es lo que necesita nuestra sociedad», indicó la estudiante de FHUM.

La conversación en Presidente Batlle y Urquiza continúa y Paul sigue haciendo artesanías. Moviendo la pinza con rapidez comienza a formar letras y muestra a los voluntarios el resultado: “Dios te ama”. Come el guiso y luego pide a los estudiantes rezar juntos una oración. Al terminar, se despiden y los universitarios siguen su camino en la búsqueda de otras personas en situación de calle a las cuales poder llevar un plato de comida caliente y un rato de conversación. “¡Nos vemos la semana que viene, Paul!”.