"5.2 billones de personas viven en países donde no se puede ejercer el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión”

Se llevó a cabo el primer encuentro de la asociación entre el Instituto Acton y la Universidad de Montevideo donde expuso Marcela Szymanski, consultora internacional en Derechos Humanos Fundamentales
"5.2 billones de personas viven en países donde no se puede ejercer el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión”

El Instituto Acton lleva el nombre de Lord Acton y se inspira en su trabajo sobre la relación entre libertad y moralidad. Acton busca articular una visión de la sociedad como libre y virtuosa. Con ese objetivo, el Instituto realiza seminarios y publica libros, monografías, publicaciones y artículos.  

Recientemente, Acton y la Universidad de Montevideo se asociaron para ofrecer la Cátedra Acton Montevideo online. El objetivo es llevar presentaciones especiales a la audiencia sobre temas acordes con la misión del Instituto y de las Facultades de Humanidades y Educación (FHUMyE) y de Derecho (FDER) de la Universidad de Montevideo.   

“El Instituto Action está encantado de compartir estos espacios con organizaciones que cuentan con las mismas bases fundacionales: un convencimiento de la importancia de la dignidad de la persona humana y trabajo con excelencia profesional”, destacó el PhD Alejandro Chafuen, managing director de Acton internacional, en el inicio del primer encuentro de la Cátedra Acton-Montevideo. En este primer seminario, Marcela Szymanski, consultora en Derechos Humanos Fundamentales para empresas y organizaciones benéficas, expuso sobre libertad de pensamiento, conciencia y religión. A su vez, el encuentro estuvo patrocinado por dos think tanks locales: CESCOS y FREE
 
“El precio de la libertad es la vigilancia de por vida. La libertad, la democracia y los derechos humanos nunca pueden darse por sentados, aunque sean un derecho que Dios nos ha dado por nacimiento. Los que disfrutamos de estos derechos básicos tenemos dos responsabilidades. En primer lugar, utilizar nuestra libertad para hablar en favor de los que aún no son libres. En segundo lugar, proteger y defender nuestras libertades y asegurarnos de que nunca las perdemos. El trabajo de un activista de los derechos humanos nunca termina, pero es un precio que merece la pena pagar porque, sin libertad ¿qué es la vida?”, comentó Szymanski en la presentación de la actividad online que se llevó a cabo el 26 de agosto. 

“Dos personas de cada tres habitantes del planeta están viviendo en esa circunstancia”  

Szymanski comentó que "5.2 billones de personas viven en países donde no se puede ejercer el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión de manera plena. “Dos personas de cada tres habitantes del planeta están viviendo en esa circunstancia. La mayoría de los perpetradores de estas violaciones son gobiernos autoritarios; son 43 los gobiernos que ejercen violaciones al derecho a la libertad religiosa sobre sus propios ciudadanos. Por ejemplo, en Pakistán, además de un gobierno autoritario, también tienen islamistas extremistas y supremacistas no religiosos”, compartió.   

Para la experta “hay que redoblar los esfuerzos de lo que estemos haciendo en torno a las denuncias por presión política en los foros internacionales y, a su vez, los cristianos, rezar muchísimo”.  

“Malinterpretan el concepto de secularización”  

La consultora en Derechos Humanos Fundamentales afirmó que se un avance significativo en los países de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), y en América, en donde los gobiernos “malinterpretan el concepto de secularización. Creen que significa eliminar la religión del espacio público. Nosotros debemos repetir, continuamente y sin cansarnos, que todo gobierno democrático que ha firmado declaraciones y tiene compromisos internacionales se ha comprometido a mantener el espacio público abierto para todos los ciudadanos, a los que va a tratar por igual. Esto significa tener un espacio público abierto para los que tienen fe y para los que no tienen fe. No significa eliminar la religión para no irritar a los ateos […] Estas violaciones son pocas veces perseguidas, porque muy pocos las denuncian; a veces porque las personas no son ni concientes”, sostuvo Szymanski.  

La Dra. Carmen Asiaín, senadora de la República y docente de la FDER de la UM, participó como comentadora del encuentro. La Dra. Asiaín estuvo de acuerdo con las palabras de Szymanski, expresó: “Es verdad que, en nuestros tribunales, no se ven muchas reacciones, fruto de esta falta de conciencia. Insisto en que es importante realizar informes para la toma de conciencia. Si uno les pregunta a los políticos y académicos uruguayos, no especialistas en libertad religiosa, tienden a contestar que aquí hay libertad de cultos, que no hay ningún problema. Esto es justamente porque no han profundizado y no han tomado conciencia de que, en realidad, estamos incumpliendo con varios de los estándares mínimos”.  

Para finalizar el encuentro, Michael Libanati, de la Universidad de Chicago, ha estudiado si la libertad religiosa está relacionada con la libertad económica. En el encuentro Libanati afirmó que “existe una relación entre los derechos de propiedad y la libertad religiosa, principalmente entre los países en los que hay discriminación y persecución. Respecto a la libertad comercial existe la misma relación negativa […] Está demostrado que, a medida que aumenta la presencia de libertad, se espera que disminuya la represión religiosa”.  

Marcela Szymanski es consultora en Derechos Humanos Fundamentales para empresas y organizaciones benéficas. Tiene su sede en Bruselas y viaja por todo el mundo para presentar los casos de sus clientes. Su trabajo en los procesos de democratización y la coherencia de las políticas comerciales y de diálogo de los gobiernos occidentales hacia la sociedad civil en el extranjero la ayuda a realizar su doctorado con investigación académica afiliada al Departamento de Ciencia Política, la Universidad Estatal de Georgia y la UDLAP en México (Puebla). Szymanski investiga en Relaciones Internacionales, Política Comparada y Procesos de Conflicto. Su proyecto actual es 'Libertad de religión y "los otros", así como Fundamentalismo y radicalización en Europa.