29.10.2018 |

“Un ejemplo para el mundo de hoy”

El Papa Francisco aprobó la beatificación de la primera fiel laica del Opus Dei: la Química Guadalupe Ortiz de Landázuri. La ceremonia será en mayo de 2019 en Madrid

Un video de un minuto resume todo. Sin embargo, esta historia comenzó en Madrid en 1916, día en que nació Guadalupe Ortiz de Landázuri y tiene su próxima etapa el 18 de mayo de 2019, fecha en que el Papa Francisco —a través de un representante— la beatificará en su ciudad natal. Y no termina ahí, porque a partir de ese evento muchos seguirán pidiéndole que interceda a Dios por situaciones que les gustaría cambiar y, además, de esa forma, la Iglesia la propone como modelo para la búsqueda de la santidad. Como escribió una de las personas que la conoció: “Creo que su vida es un ejemplo importante para el mundo de hoy”.

Fue la menor de cuatro hermanos, uno de los cuales falleció antes de que ella naciera. Su padre, que era oficial del ejército, fue destinado a Tetuán y ahí Guadalupe comenzó el bachillerato, donde destacó por sus buenas calificaciones. Era la única mujer de su curso. Finalizó el bachillerato en Madrid en 1933 y se matriculó ese año en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Central. Entre los sesenta alumnos del primer curso solo había cinco mujeres.

Un suceso impactante en su vida tuvo lugar en los primeros días de la Guerra Civil española. Su padre fue detenido y condenado a muerte. La noche previa a su ejecución, Guadalupe permaneció al lado de él, junto a su madre y su hermano Eduardo, confortándolo. A pesar del dolor y el hecho de tener que huir de Madrid, no conservó rencor hacia los autores de la muerte de su padre. Años más tarde, en México, se relacionó con personas procedentes del grupo republicano, que tuvieron que dejar España al finalizar la Guerra Civil.

Al finalizar la guerra, regresó a Madrid, completó la Licenciatura en Química y comenzó a dar clases en colegios. Conoció al fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer, y entendió que Dios la llamaba a formar parte, con una disponibilidad total, de esta institución de la Iglesia. Desde ese momento —era 1944 y tenía 27 años— decidió dedicar su vida al mensaje de la Obra: dar lo mejor de sí para alcanzar la santidad y ayudar a otros en su camino a la fe. Vivió luego en México, país en el que colaboró en iniciativas sociales y de formación cristiana, y en Italia, donde trabajó junto a san Josemaría.

Unos años después, una estenosis mitral en el corazón la llevó a abandonar Roma y regresar a Madrid para recibir tratamiento médico. Completó sus estudios de doctorado en Química y se incorporó al Instituto Ramiro de Maeztu como profesora y, luego, como catedrática en la Escuela femenina de Maestría Industrial de la capital de España. Colaboró también en la puesta en marcha del Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Domésticas (CEICID). Falleció en 1975. A raíz del milagro de una cura médica que no tiene explicación científica, el Papa Francisco aprobó su beatificación. Entre los testimonios de personas que la conocieron, destacan las referencias al buen humor que contagiaba. Quizá por eso el documento de la Santa Sede que certifica sus virtudes comienza con las siguientes palabras: “Dios ama al que da con alegría” (2 Cor 9,7).