26.12.2019 |

“Descubrí más oportunidades para seguir creciendo a nivel internacional”

Maximiliano Stock fue admitido en el INCAE Bussiness School de Costa Rica para un predoctorado. Además, ganó la “Beca Santander para jóvenes profesores investigadores” y viajará a Chile para profundizar en la “cuarta revolución industrial” en construcción

Mientras estaba en el liceo, Maximiliano Stock compitió varias veces en las Olimpíadas de Matemáticas. Ganó diversos premios, pero el que recuerda con más alegría fue el primer lugar cuando estaba en 6º de liceo, llamado “Campeón nacional”, no sólo porque fue el cierre de un ciclo, sino también porque pudo compartirlo con los que en ese momento —luego de tantos años de participar juntos— se habían transformado en sus amigos. Además, clasificó en más de una ocasión para competir a nivel internacional. Así, viajó a tres certámenes rioplatenses, dos olimpíadas del Cono Sur, dos campeonatos iberoamericanos y dos mundiales. Ahora, da clases a los alumnos de liceo que están en ese lugar. En julio los acompañó a la Olimpíada Mundial de Matemáticas en Inglaterra.

Aunque dudó estudiar Matemáticas en la universidad, se decidió por Ingeniería porque contó que le gusta “resolver problemas aplicados a la vida real”. “Un problema es solucionar la estructura de un edificio o resolver cómo llevar agua a todas las casas de un pueblo nuevo”, citó como ejemplos. Eligió Ingeniería Civil al concurrir en una de las olimpíadas a la construcción de la última ampliación del Canal de Panamá. En ese momento pensó: “Quiero aprender cómo se hace esto y todo lo que hay detrás”.

Relató que eligió la UM porque le pareció un buen lugar para convertirse en su “segunda casa” y poder aprovechar la carrera al máximo. Agregó que luego descubrió la “exigencia de la carrera” y la “calidad de los docentes”: “Cuando vas avanzando te das cuenta del nivel de los profesores, cuando la facultad tiene que traer a alguien, elige a los mejores”. Remarcó su disponibilidad para contestar preguntas y profundizar en los temas, incluso fuera del horario de clase.

Mientras estudiaba, realizó dos pasantías laborales junto a profesores. Agradece esta experiencia porque le permitió ver el tipo de proyectos a los que podría enfrentarse en la vida laboral. En uno de ellos, relevaron el estado de varias rutas nacionales con imágenes obtenidas de drones. A raíz de esto, habló del peso de los datos y opinó que cada vez serán más necesarios en todas las profesiones. Relató que su perfil no es el del ingeniero civil que va a la obra, sino que prefiere trabajar desde la computadora.

Actualmente, ya recibido, se desempeña como profesor de MatLab y Cálculo Numérico en la Facultad de Ingeniería (FIUM). “Siempre me gustó dar clases, a la mayoría de los profesores que están acá les gusta, eso es lo que suma”, dijo. Contó que en las materias que ha dado siempre han buscado “poner la vara alto” y que la respuesta de los estudiantes fue excelente.

El proyecto de tesis de los estudiantes de Ingeniería Civil consiste en general en el cálculo estructural y sanitario de un edificio. Su grupo y él decidieron redoblar la apuesta. Incorporaron la “cuarta revolución industrial” en construcción: Building Information Modeling (BIM). Esta herramienta permite una proyección más exacta de un plano en tres dimensiones de un edificio, que posibilita arreglar problemas en la etapa de anteproyecto antes de llegar a la obra, lo que repercute drásticamente en los costos, que son a largo plazo mucho menores. Gracias a este trabajo, ganó la “Beca Santander para jóvenes profesores investigadores” y viajará a Chile para profundizar en esta tecnología.

Un día en FIUM conoció a Santiago Kraiselburd —ingeniero argentino egresado de Harvard, exdirector del centro de investigación del MIT en Zaragoza y con una larga trayectoria profesional— quien cambió sus planes con respecto a su futuro. Entre otras cosas, lo invitó a Costa Rica para participar en una academia de verano para estudiantes de doctorado en el INCAE Bussiness School.

En enero volverá a esa escuela de negocios para comenzar un predoctorado y prepararse, a través de la investigación que desarrolle en esos meses, para aplicar a un doctorado “en alguna de las mejores universidades del mundo, el MIT es el principal objetivo”. «En la facultad continuamente estás viendo quién se va a estudiar afuera y cuáles son las posibilidades en el extranjero. No como para decir: “Termino y me voy”. Sino para decir: “Termino una etapa, tengo que empezar otra y quiero ver cuáles son las mayores posibilidades que tengo para seguir creciendo”. Y tenés oportunidades. La UM te da mundo».