09.04.2019 |

Mujer del año en el mundo de la hotelería y turismo

La coordinadora académica de la Tecnicatura en Gestión en Organización de Eventos y Hospitalidad de la UM Marina Cantera fue nombrada Mujer del Año

La Mujer del Año es un evento organizado por Juan Herrera Producciones que pretende reconocer, estimular y dar a conocer el trabajo de la mujer uruguaya en distintos ámbitos y actividades. La 19ª edición se celebró el jueves 28 de marzo con una cena de gala en el Radisson Victoria Plaza Hotel y premió los logros de 34 mujeres.

En esta oportunidad, Marina Cantera, coordinadora académica de la Tecnicatura en Gestión en Organización de Eventos y Hospitalidad de la Universidad de Montevideo (UM), fue nombrada Mujer del Año en el rubro Hotelería y Turismo.

Marina fue homenajeada por sus veinte años de trayectoria en el rubro hotelero y turístico. Actualmente es la presidenta de la Sociedad Uruguaya de Turismo Rural y Natural (SUTUR), secretaria de la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), representante de la Federación Sudamericana de Empresa de Turismo (FEDESUD) y propietaria de la estancia Los Plátanos.

¿Qué significó para vos obtener este reconocimiento?

Uno trabaja mucho, de forma muy consistente y determinada por amor a la hotelería y el turismo, sin esperar un premio, pero si llega es gratificante y provoca una gran alegría. Es increíble que otras personas valoren el trabajo que hacés. Te da fuerzas para seguir. Es un empujoncito al alma y te muestra que estás yendo por un buen camino. Además, este evento me permitió conocer mujeres de otras áreas.

¿En dónde te formaste profesionalmente?

Estudié durante tres años la Tecnicatura en Hotelería y Turismo en el Casino Parque Hotel, actual sede de Mercosur. Luego trabajé en hoteles independientes y cadenas hasta que me fui a vivir al interior y monté mi propio emprendimiento, que significó un gran cambio de vida.

¿Cómo surgió tu pasión por la hotelería?

Mi pasión está vinculada con la vocación de servicio. Siempre me interesó el trato con el público, que la gente tenga experiencias increíbles dentro de un hotel.

Lo relaciono mucho con mi familia. Ninguno se dedicó a la hotelería, pero la forma en que me crié incidió mucho. Provengo de una familia grande que, por seis generaciones, vivió en la misma casa, en una estancia del interior en Treinta y Tres. Siempre había mucha gente y mis abuelos eran muy hospitalarios.

¿En qué consiste la propuesta que ofrece Los Plátanos?

Heredé el campo de mis abuelos. Cuando ellos fallecieron decidí mudarme a Treinta y Tres y crear Los Plátanos en el 2000. Es un establecimiento que data del 1850, una casa antigua con tres dormitorios totalmente remozados, con un nivel de servicio muy bueno, similar al de cualquier hotel. Recibimos a los huéspedes junto a mi familia, porque nosotros vivimos ahí.

Es un lugar muy tranquilo, con mucha paz, para disfrutar del silencio. Es una propuesta de nicho, despojada de algunas comodidades del mundo moderno, como la televisión. Vivís la experiencia de estar en un lugar diferente, desconectado de todo. Se pueden hacer actividades al aire libre, como conocer la producción orgánica en el campo, observación de fauna y flora, cabalgatas y trekking por senderos.

Estamos muy contentos con el negocio, fuimos reconocidos por booking.com, por la excelencia del servicio. Nos da la posibilidad de conocer gente de todo el mundo, porque los huéspedes son, en su mayoría, extranjeros. También hay uruguayos, aunque en determinada época del año, por ejemplo, Semana Santa. Mis hijas se criaron en ese ambiente y es muy rica esa experiencia.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentaste a la hora de emprender?

Al principio fue muy costoso porque estamos ubicados por fuera del área de desarrollo turístico del país y en el 2000 el turismo rural recién estaba naciendo. A priori parecía que no iba a funcionar, porque tenías que hacer 200 km solo para visitarnos a nosotros sin otro atractivo turístico alrededor.

Emprender en este rubro fue un gran desafío porque tuve que cambiar de chip, es todo lo contrario al trabajo en hotelería (al que yo estaba acostumbrada a realizar). Por eso empecé a capacitarme para lograr un nivel de excelencia y entender qué era calidad para el turista.

Soy una persona muy estructurada, eso hace que me sea fácil trabajar en la hotelería. El turismo rural es más flexible, más cercano y personalizado. Los hoteles se desviven por acercarse al cliente, en cambio para nosotros eso es cosa de todos los días. La gente llega estructurada, te saluda con la mano y, al irse, te dan un abrazo y hasta lagrimean porque no se quieren ir.

¿Cómo enfrentaron esos desafíos?

Hemos trabajado con la comunidad para que comprendieran el valor de este tipo de turismo en la zona, porque hace veinte años no estaba en un periodo de desarrollo increíble como el de hoy. Por ejemplo, este año inauguramos, junto a la Comisión de Turismo de Cerro Chato y el apoyo de emprendedores e historiadores locales, el lugar donde la mujer votó por primera vez en Sudamérica.

También fue clave tener muy claro nuestro objetivo como empresa y a qué publico nos íbamos a dirigir. Luego fuimos muy persistentes en lograr ese objetivo. En ese camino nos capacitamos como emprendedores y empresarios. Eso nos ayudó a posicionarnos, a comprender que las nuevas tecnologías, estar en las redes sociales y tener una página web de calidad nos ayudarían a despegar.

De todas formas, cuando emprendí no lo hice de cero. Ya había realizado una carrera que me respaldaba. Esa carrera fue la que me permitió visualizar todo lo que comentaba anteriormente. Tal vez, si emprendés sin estas herramientas previas es más difícil.

¿En qué consiste tu trabajo como presidenta de SUTUR?

Soy presidenta de SUTUR hace cinco años y me volvieron a elegir por dos años más.

Si pensamos en lo macro, mi trabajo consiste en fijar lineamientos, en conjunto con la directiva para ejecutar dentro de la gremial, promover al sector, a los empresarios y a las empresas. Por otro lado, en la gremial ayudamos a promover un entorno para que el sector, que en el ‘95 no existía, creciera y se hiciera muy fuerte. Trabajamos en conjunto con el Ministerio de Turismo. Y si pensamos en lo micro, brindamos capacitación, asistencia técnica y convenios para que los socios puedan acceder a diferentes cosas.

En pos de la profesionalización, en SUTUR estamos trabajando para que los establecimientos turísticos tengan gestión digitalizada y posibilitar la venta online de las habitaciones, sincronizando múltiples canales. Aunque en otros países ya exista, todos queremos que haya una transformación digital importante en Uruguay enfocada a una gestión más profesional y automatizada.

Además, hace un año soy secretaria general de la CAMTUR, entidad que nuclea a todo el turismo en Uruguay. Acompaño al presidente Juan Martínez, con quien a su vez representamos a Uruguay ante la FEDESUD.

El trabajo gremial asociativo, te permite materializar ideas que solo, como emprendedor, son más difíciles de lograr.

¿Cuál es la importancia que tiene actualmente realizar una tecnicatura en gestión como la de Organización de Eventos y Hospitalidad?

Hoy, para muchísimos hoteles, es un tema clave la capacitación de los recursos humanos, sobre todo para mandos medios y decisorios. En la UM queremos formar profesionales que tengan herramientas de gestión para tomar decisiones. En el sector hotelero, la pasión por lo que hacemos es fundamental, pero el enfoque de las Tecnicaturas está en formar profesionales expertos en analizar y gestionar recursos en las empresas.

Actualmente soy profesora de las materias Calidad y sostenibilidad, cuyo temario está orientado a entender el impacto de la satisfacción al cliente, la excelencia de los servicios y la visión a largo plazo del hotel. Gestionando la sostenibilidad social, ambiental y económica. También imparto Hospitalidad II y Hospitalidad III. La primera centrada en la organización general del hotel y housekeeping y la segunda enfocada a los procesos de front y back office. Estamos muy orgullosos de la labor de enseñanza dual que realizamos en muchas materias de las tecnicaturas donde gran parte de las horas de la materia se cumplen con el docente en el propio hotel. Para ello contamos con el apoyo de hoteles de primer nivel donde los alumnos construyen el conocimiento de forma práctica. 

¿Qué características debería tener un profesional que se quiere desarrollar en el sector hotelero?

Debería ser una persona enfocada, dispuesta, con vocación de servicio, porque se trabaja veinticuatro horas al día los 365 días del año y hay que seguir estándares para mantener un nivel de calidad alto. Además, tiene que saber trabajar en equipo, porque el hotel es un engranaje gigante donde el trabajo de todos repercute en el del otro miembro del equipo. En esta industria como en otras, la actitud y el enfoque al servicio son fundamentales.