08.10.2018 |

Graduaciones 2018: 268 nuevos profesionales

Los recientes egresados recibieron su título de grado en una ceremonia en el Auditorio Nacional del Sodre Dra. Adela Reta

Con togas y birretes, 268 universitarios recibieron su título durante la ceremonia de graduaciones de la Universidad de Montevideo (UM) que tuvo lugar el lunes 8 de octubre en el Auditorio Nacional del Sodre Dra. Adela Reta. Al comenzar el evento, el coro entonó las estrofas del himno universitario, “Gaudeamos Igitur”, mientras el rector Juan Manuel Gutiérrez Carrau, el secretario académico Enrique Etchevarren, los decanos, profesores y nuevos profesionales entraban a la sala. En las togas de los graduados se distinguían las franjas de colores que representan a las facultades de la UM: Comunicación, Derecho, Humanidades y Educación, Ingeniería y Ciencias Empresariales y Economía.

Después de entregar el título a cada uno, un representante de la generación de cada facultad pasó atril para decir unas palabras. El Ing. Joaquín Pena comenzó con la siguiente reflexión: “El que solo busca la salida, no entiende el laberinto. Y, aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido”. Más adelante, desarrolló: “¿Qué significa entender el laberinto? Para mí, significa darse cuenta de que lo importante no es cambiar el mundo, sino cambiar nuestro mundo. Y no necesitamos ser ingenieros, contadores o abogados para eso. Necesitamos ser buenas personas. Ese es precisamente el diferencial de la UM: formar buenas personas”.

Los graduados agradecieron a sus familias y a sus compañeros de clase, por ser un apoyo constante en cada momento de sus carreras, y a los otros grandes personajes de esta historia: los profesores y el personal de la facultad. “Hoy no nos recibimos solo los egresados, se reciben nuestros padres, madres, amigos y todos los que llevan la Universidad adelante”, expresó el Economista Martín Vergara. En esta misma línea, la Dra. En Derecho Carolina Bianchi se dirigió a sus docentes: “Gracias por enseñarnos todo lo que saben y más. Gracias por exigirnos la excelencia y no aceptar menos de nosotros. Gracias por enseñarnos (…) a ser profesionales íntegros y a no ceder ante la presión de nuestro entorno”.

En las palabras de los nuevos profesionales estaba también presente la realidad que percibían: ver ahora el mundo con otros ojos, perfilado por la carrera que dio forma a sus futuros y empapó sus proyectos de vida. El Lic. en Comunicación Pablo Cupese habló sobre una actividad que tuvieron en la facultad: “Nos sirvió para comprender el verdadero valor de lo que somos: comunicadores. Personas que han aprendido a mirar, a escuchar, a pensar y a contar —en el mejor formato— la realidad”.

La Lic. en Traducción Mariel Kozynski expresó el perfil y la misión de los profesionales que eligieron las Humanidades y la Educación: “Somos los que buscamos dedicar nuestro presente a las generaciones del futuro y somos los que sacamos palabras tan fuertes como las estructuras que sostienen un edificio, o tan influyentes como la primera plana de un diario. Porque si de algo estoy convencida, si algo aprendí en estos años, es que no hay como el poder de la palabra. Con él voy a elevar la voz de los menos privilegiados, voy a ser puente entre los que necesitan ayuda para cruzar al otro lado. A todos los que elegimos una vida de acercar lo que el lenguaje separa, nos veo portadores de una herramienta valiosa y ubicua: la palabra. Y tenemos que usarla con sabiduría y responsabilidad”.

En su discurso final, el rector Juan Manuel Gutiérrez Carrau mencionó a Patrick Awuah, un ingeniero ghanés, que fue elegido el año pasado como mejor profesor del mundo en la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación celebrada en Qatar. De su labor, destacó tres enseñanzas: el servicio a los demás, empezando por los de su país; la convicción de que “las Humanidades son la clave para formar a los líderes del futuro”; y a enseñar con el ejemplo.

El rector animó a los recientes graduados a trabajar bien, a cultivar un espíritu de servicio y a amar la libertad, para “defender libremente sus convicciones, respetando al que piensa distinto, buscando siempre el diálogo que une, con alma grande”. También los animó a tener siempre presente y en primer lugar a sus familias: “La familia, que es el lugar donde somos queridos no por lo que valemos o producimos, sino simplemente por lo que somos”. Y agregó: “En definitiva, que sean muy buenos profesionales, pero, ante todo, que sean buenas personas, personas de bien”. Finalmente, agradeció a los protagonistas de la ceremonia, “por confiar en la UM”, a sus familias, y a “todos los que forman parte de esta gran familia que es la Universidad”.