13.03.2018 |

"Los hospitales probablemente sean las organizaciones más complejas de la humanidad"

Entrevista al Dr. Marcelo Marchetti, Director Médico del Hospital Italiano de Buenos Aires, quien brindó una conferencia en el Máster en Dirección de Empresas de Salud (IEEM)

El Dr. Marcelo Marchetti, oriundo de Buenos Aires, luego de pasar por varios puestos de liderazgo, asumió como Director Médico del Hospital Italiano de Buenos Aires. Llegó a Uruguay por invitación del IEEM y su Maestría en Dirección de Empresas de Salud, para brindar su conferencia en Gestión de empresas sanitarias del siglo XXI, que tuvo lugar el viernes 2 de marzo en el aula magna del IEEM. A este evento asistieron directores de empresas sanitarias, entre ellos el presidente del SMU, el presidente del Colegio Médico, el representante de OPS en Uruguay, entre líderes del sector.

¿Cuál es el principal desafío que enfrenta como Director Médico del Hospital Italiano de Buenos Aires?

El primer desafío es aprender. Yo tengo 30 años de médico. Y los 30 años de mi profesión los desarrollé en la misma institución. Fui médico residente de medicina clínica, después hice mi especialidad en infectología, me fui desarrollando con actividad con universidades en Argentina en el área de la gestión y servicios de salud. Trabajé mucho tiempo como auditor, fui gerente del sistema propio que tiene el hospital, después fui director de ese plan de salud. Y hace tan solo cinco meses que fui nombrado director médico.

El primer desafío es aprender lo más rápidamente posible, porque siempre el que llega a ser director nunca fue director antes. En la institución donde trabajo el desafío que tengo es que viene creciendo y que ha sido exitosa en las últimas dos décadas. Viene a una velocidad crucero. Mi desafío es mantener esa velocidad y, si es posible, seguir ganando en eficiencia, seguir ganando en competitividad. Que el Hospital termine definitivamente de instaurarse como líder en Argentina y que se integre, como dice nuestra misión, en la comunidad internacional como un referente de la salud.

Por supuesto que, desde Buenos Aires, Argentina, Latinoamérica, uno no puede pretender liderar el mundo,  pero sí me parece que tenemos que buscar lugares de excelencia, que estén integrados con instituciones de excelencia, porque eso nos va a hacer crecer.

¿Cree usted que es necesario inspirarse en determinados rubros para crecer solamente en esas áreas, o cree que en realidad debe ser una visión integral de todas las áreas?

Nuestro hospital es una institución polivalente. Desde que existe, pretendemos ser una institución que haga asistencia, docencia e investigación. Necesariamente el concepto debe ser humanista, debe ser holístico, y debe tener una apertura muy amplia desde todo punto de vista. No puede ser dogmático. Este es otro gran desafío: tener la cabeza para no negar con todos los preceptos o prejuicios que uno puede tener. Por su educación. Por el lugar del que uno viene. No negarse a escuchar ninguna posibilidad.

¿Cuál le parece que es el perfil necesario del médico frente a los cambios constantes en el rubro de la medicina y de la farmacología? ¿Cómo debe prepararse el médico para este tipo de cambios, más allá del cargo de director?

Dice Peter Drucker, los hospitales y las universidades, probablemente sean las organizaciones más complejas de la humanidad. ¿Por qué? Porque existe un altísimo nivel de profesionalización. Estas instituciones no pueden ser concebidas como estructuras verticales. Precisamente, deben ser muy abiertas. Eso a veces hace que sea difícil compatibilizar con el concepto de empresa eficiente.

Frente a los posibles cambios, el director tiene que hacer “que la orquesta suene”. Pero de ninguna manera es el que toca mejor el violín, ni el que escribe la partitura. Simplemente, una cabeza abierta que pone la oreja, para luego impartir directivas.

¿Cómo tiene que ser el médico? Es evidente que la tarea tradicional del médico, como fui yo, como fue mi padre que también era médico, se termina pronto. Que en nuestras universidades sigamos formando con la misma currícula que hace 50, 60 años, es algo que nos va a costar en la transformación. Pero es probable que el médico del futuro, si algún lugar conservará, es el del ser humano.

¿Qué quiero decir con esto? Hoy hay médicos, por ejemplo, que se especializan en diagnóstico por imagen: miran una imagen de una Tomografía computada, buscan en su cerebro a qué se parece esa imagen y dan un diagnóstico. Sin embargo, contra una base de datos de imágenes, una computadora va a ser más efectiva que cualquier persona. Las personas envejecemos, nos llenamos de prejuicios… así que esa parte de la medicina, es probable que en no mucho tiempo la veamos computarizada. Pero hay otra parte de la medicina. Muchas veces, los pacientes van a la consulta y hablan del síntoma que tienen en ese momento. Esa parte humana, esa parte de relacionarse con una persona, que el médico le hable, le explique, lo tranquilice, ya le hace sentir mejor. Ese lugar es y será, sin dudas, del médico.

La otra tarea que tendrá el profesional los próximos años es ubicar a la inteligencia artificial y tecnología para que sea eficiente. Porque quizá con el tiempo cada uno pueda tener su propio médico electrónico personal, pero en algún lugar va a haber que poner el orden y la eficiencia. Así que, para esos dos lugares, creo yo, que va el médico del futuro.

De su contacto con la medicina en Uruguay, ¿Cómo debería avanzar en calidad? ¿Le parece que está rezagado en eficiencia y puede hacer más?

Los determinantes de la salud son muchísimos más que los servicios sanitarios.

Probablemente lo que explique que la gente haya ganado en expectativa de vida y en calidad de vida, tenga muy poco que ver con los servicios sanitarios.

Las condiciones socioeconómicas o medioambientales son inmensamente más importantes, más que nada el agua potable y el saneamiento. Pero el entorno laboral, la posibilidad de tener empleo, la educación, las condiciones de vida, la alimentación, el grupo familiar, tienen muchísimo más peso.

Este gráfico (ver galería de imágenes debajo) demuestra lo que sucede a lo largo de la historia. Se pueden diferenciar claramente tres eras.

Una era donde la gente tenía problemas para alimentarse, y producir cantidad de alimentos necesarios hizo que las muertes bajen. Una segunda etapa en la que descubrimos que tener las cloacas cerca del agua potable era malo. Y fuimos siendo capaces de dar agua potable y saneamiento. Y ponemos a Fleming con la penicilina -casi conjuntamente a la era de las vacunas- como las herramientas grandes que bajaron la tasa de mortalidad.

A partir del ochenta y pico, los cambios son casi insignificantes. ¿Por qué? Porque todavía hay gente en el mundo que no come, hay gente que no tiene agua potable. Entonces, la diferencia de mi país, que en instituciones como las que yo dirijo tiene tecnologías y medicina comparable a la de los países desarrollados, Uruguay y Chile han hecho mucho mejor que Argentina los deberes en tema de agua potable y saneamiento. Porque hay lugares, como la ciudad de Buenos Aires, que son como Bélgica, y lugares como la ciudad de Misiones que es como el medio del África (ver comparaciones en el gráfico).

Entonces, Argentina todavía tiene muchos deberes para hacer en cosas muy básicas. Es cierto, que Uruguay, que en buena parte lo ha hecho, podría dar un saltito en su estructura de servicios sanitarios.

¿Qué se debe priorizar en el servicio de salud?

Para lograr una mejor calidad de vida y mejores resultados, el primer deber es educarnos para entender dónde poner los recursos, que están muy limitados. Así que, ¿dónde ponemos ese centavo? ¿En los niños que tienen 70-80 años de vida por delante, o en un trasplante a un adulto? Por supuesto que es más impresionante (incluso desde lo mediático) hacer un trasplante de órganos que darle accesibilidad a una consulta médica a todos los niños en el primer año de vida. Sin embargo, hay que priorizar, y las poblaciones más educadas priorizan con un criterio de lógica: primero la calidad de vida, lo preventivo; primero los niños, primero los que tengan mejores posibilidades, que se les brinde una buena calidad de vida. Así que es importante pensar en el saneamiento, la educación y después vendría todo lo otro.

Uruguay debe comenzar con los cimientos, luego sí se puede pensar en un centro de trasplante o de cirugía robótica. A Uruguay, hasta donde leí y hablé con gente, algunos cimientos le faltan, igual que en Argentina.

Por último, los servicios de salud tienen que ser equitativos. Equitativos significa que a cada uno se le brinda lo que necesita, y cada uno poniendo según sus posibilidades. Derribar las barreras geográficas, educativas, es parte de hacerlos equitativos.