14.05.2018 |

El profe, el cura

Ignacio “Nacho” Varela, profesor de FCOM del área audiovisual, recibió la ordenación sacerdotal en Roma el 5 de mayo

Ignacio Varela Vega fue parte de la primera generación de estudiantes en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo, que comenzó sus cursos en el año 2002. En esos años nació su pasión por el cine, lo cual lo llevó a Italia a cursar una maestría en Guion. A partir de 2007 retornó a Uruguay y se incorporó como profesor de esa disciplina en la FCOM, dedicándose también a la coordinación del área audiovisual. Nacho incentivó a las nuevas generaciones a desarrollar sus historias y técnicas, a plasmarlas en cortometrajes ambiciosos que, muchas veces, lograron proyectarse en las pantallas de cines locales y hasta en el ámbito internacional.

Algunos años más tarde, la vida lo llevó de nuevo a Roma para entregarse a otra pasión suya, una de vocación de servicio a través de la formación teológica. Primeramente, cursó en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz la Licenciatura en Teología y luego se avocó a un doctorado en temas de Liturgia. El 5 de mayo se celebró el fruto de esa entrega en la capital italiana, donde recibió la ordenación sacerdotal de la mano del Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano. 

¿Cómo surgió o descubriste tu pasión por la Comunicación, específicamente el área audiovisual?

En el liceo tuve una profesora de Literatura que supo despertar en nosotros la pasión por las historias, por el análisis literario, por la escritura. Luego de un año estudiando una carrera que no me gustaba, me llamaron de la UM para decirme que estaban por arrancar Comunicación. Fue una llamada providencial: cayó en el momento justo. La carrera me abrió un panorama nuevo. Era lo que estaba buscando. Me encantaron todas las materias y el ambiente. Sabíamos que éramos "pioneros" y por eso había mucha confianza entre alumnos y profesores. Leíamos y escribíamos sin parar, eso es mérito, principalmente, del profesor Josean Pérez: exigía y estimulaba muchísimo. Después llegaron las materias de guion: todo un mundo nuevo para mí, donde la escritura crecía y acababa en algo mucho más grande porque involucraba otras artes.     

¿Cómo surgió la oportunidad de hacer un máster en guion en Italia?

Quería estudiar en el extranjero, pero no tenía claro qué. Eileen Hudson, decana de Comunicación de la UM en aquel entonces, me contó que existía este curso y me animó a averiguar más. Gané una beca del gobierno italiano y pude pagarme el máster y vivir en Italia aquel año.

¿Qué te motivó a tomar la decisión de ser cura?

Fue algo gradual. Al inicio lo veía solo como una posibilidad. Con el tiempo fui convenciéndome de que el sacerdocio podía ser para mí. La certeza fue total solo al dar el salto, el día de mi ordenación diaconal supe lo que en realidad ya sabía desde hacía tiempo: que el sacerdocio era la llamada de Dios para mí.

¿En qué consistió tu formación teológica en Roma?

Llegué a Roma para el tercer año del bachillerato de teología, los años previos los estudié a distancia en Montevideo. Acabado el bachillerato, hice una licenciatura de dos años en teología litúrgica. Ahora estoy haciendo el doctorado, con una tesis sobre Benedicto XVI. Volver a las clases como alumno fue muy rejuvenecedor. Un desafío también. Tuve profesores excelentes. Hice varios amigos entre mis compañeros de clase. Gente de todos lados del mundo.

¿Cuáles son tus planes a futuro? Cercano y lejano respecto a esta nueva etapa como sacerdote.

Ahora tengo que terminar mis estudios aquí y después estoy para lo que Dios quiera. Claro, el corazón tira para Uruguay...

¿Pensás seguir relacionado con la Comunicación? ¿Volverías a dar clases en la FCOM?

¿Clases en la FCOM? ¡Me encantaría! Espero seguir en contacto con el mundo de la comunicación, aunque tengo claro que ahora mi trabajo es ser sacerdote: rezar, celebrar los sacramentos, dar a conocer la fe. En ese sentido, quizá no me metería de nuevo a enseñar guion o a rodar un corto... Pero la fe cristiana puede iluminar también el mundo de la comunicación, si ilumina a los profesionales que trabajan en él.   

Si tuvieras que predicarle a un grupo de alumnos de la UM hoy, ¿qué les dirías?

Que se esfuercen por ser buenos estudiantes. Que se acostumbren a ir a fondo en todo lo que hagan, sin conformarse con una explicación superficial de la realidad. Que no se limiten a contar historias, sino que se dejen interpelar en primera persona por esas historias, reales o de ficción. Hay un sentido detrás de cada historia: un sentido para cada uno de nosotros. Cuando Dios bajó a la tierra, eligió hablarnos a través de parábolas, historias de ficción. ¡Jesús era un gran comunicador! Pienso que Dios sigue hablando a través de las historias con las que un comunicador se mezcla todos los días, y que el esfuerzo por buscar y sacar a la luz el sentido profundo de esas historias es, en el fondo, un modo de estar abiertos a la palabra de Dios.

* Ver la ceremonia de ordenación de sacerdotes AQUÍ